martes, 26 de agosto de 2008

Tantra









Un día le toqué el amor propio a una amiga diciéndole que, salvo excepciones, las occidentales tienen una vagina tan musculosa como una chancleta, comparación cuya falta de poesía, si no de pertinencia, confieso. Entendámonos: no estoy acusando a nuestras mujeres. Pues, ¿quién les habla, quién les informa, quién les enseña a desarrollar los músculos de su yoni? ¿Hay que asombrase entonces de que el control vaginal sea rarísimo en Occidente?
Ahora bien, para lograr contacto armónicos en la pareja, para un acuerdo sexual total -sin siquiera evocar el maithuna tántrico-, el control vaginal confiere a la mujer una importante baza de seducción.
Por otra parte, cuando la mujer se toma el trabajo de ejercitar esos músculos, ¿no es justo que se beneficie de ellos lo mismo que su, o sus compañeros? Con más razón si se tiene en cuenta que tal musculatura, elástica y fuerte, presenta ventajas en muchos otros planos: una musculatura elástica y relajada facilita el parto.
Este control vaginal permite también el «lenguaje secreto» que se establece durante el maithuna y, además, Shakti puede ayudar a Shiva a controlarse.
Toda mujer puede -y debiera- fortalecer y controlar su musculatrua vaginal, cualquiera que sea su edad. Seguramente una mujer joven iniciada desde la pubertad, como se hace en ciertas regiones de la India en la que las madres lo enseñan a sus hijas, tandrá una ventaja respecto de una mujer europea que comienza en la edad adulta, pero el control que ésta adquirirá le será beneficioso en todo los aspectos.
Richard Burton escribió, como buen conocedor: «Este control vaginal es la respuesta femenina más buscada. Ella debe cerrar el yoni hasta que éste apriete el lingam como una mano, abriéndolo y cerrandolo a su gusto, como la mano de una gopi que ordeña la vaca. [...] Su marido la apreciará más que a cualquier otra mujer y no querrá cambiarla por la más bella reina de los Tres Mundos».
Sahajoli formaba parte también de la educación secreta de las devadasis -las bailarinas secretas de los templos hindúes- y de las hetairas griegas. Estas últimas debían pasar una prueba, una especie de «examen de ingreso», que consistía en seccionar con los músculos del yoni un falo de pasta de modelar...
Las occidentales modernas que no se han beneficiado con esta educación precoz no las igualarán, sin duda, pero cualquier mujer, a cualquier edad, con un poco de perseverancia obtendrá un resultado muy satisfactorio. Después de todo la vagina es un músculo que se puede fortalecer y controlar, como todos los demás.
¿Cómo proceder? Este método, en resumen muy sencillo, se basa en «mula bandha», que consiste en contraer los esfínteres anales -son dos- y el elevador del ano. Sin embargo, la práctica tántrica exige el mula bandha más elaborado que describo a continuación.

Sentada o acostada, tome conciencia de la región anal, respirando con calma. Después de aproximadamente un minuto, cuanto esté bien interiorizada, contraiga débilmente primero el esfínter anal, el externo. Luego, apretando un poco más, la contracción alcanzará el segundo anillo muscular; por último, contraiga el elevador del ano, atrayendo así los dos esfínteres anales hacia el interior y hacia arriba. Procediendo lenta y gradualmente, se distinguen bien estos tres niveles, incluso desde la primera prueba. Luego, apriete tan fuerte como pueda, hasta hacer vibrar toda la zona anal. Es posible que sienta un estremecimiento que le recorre la columna vertebral. Mantenga esta contracción al máximo sin respirar durante al menos seis segundos. Luego, relaje el bandha, siempre interiorizada en estos músculos. Se produce entonces la distensión de toda la zona y la percepción de la sensación de calor resultante. También se puede, facultativamente, seguir respirando durante el bandha. Repita el proceso a voluntad, cinco veces seguidas como mínimo.
Gracias a este mula bandha enérgico, sentirá que las reacciones desbordan el ano, ganan el perineo, la vulva, el clítoris, la vagina e incluso el útero. Es normal, puesto que los esfínteres de la entrada de la vagina y los del ano forman algo parecido a los dos anillas de un «8»; contraer uno es actuar sobre el otro. Haga la prueba: contraiga uno de los dos anillos del 8 y esté atenta a las sensaciones percibidas en su unión (el perineo), así como en el ano y en la entrada de la vagina.
Como en todos los esfínteres y órganos huecos, la función de los músculos de la vagina consiste en la constricción. Durante el orgasmo, la constricción ondulante y rítmica que recorre el yoni produce allí sensasiones voluptuosas que se propagan al lingam.
Cuando lo sienta usted bien y pueda contraerlos a voluntad, deberá dirigir la atención más en profundidad hasta la vagina, donde se desarrolarán sensaciones nuevas. Gracias a mula bandha, estas contracciones, débiles al comienzo, pronto ganarán en potencia, sobre todo si realiza el ejercicio siguiente.
El Tantra quiere fortalecer los músculos vaginales por medio del ejercicio siguiente, que se hace normalmente en frio, es decir, fuera del contacto sexual y sin excitación erotica. Para permitir una constricción eficaz se reemplaza el lingam por un objeto cilíndrico apropiado: cuanto más se parezca al lingam, mejor prodrá apretarlo el yoni. En rigor, el ejercicio puede hacerse con... ¡un verdadero lingam, en la Vía del Valle, por ejemplo!


En cuanto al objeto, puede ser de un diámetro inferior al de un verdadero lingam; eventualmente, la cánula de un irrigador vaginal, previsto para entrar en la vagina sin irritarla ni herirla, puede servir. Pero es demasiado delgado y distendería poco la vagina. Muchas mujeres utilizan un vibrador de los que se venden en las sex shops. Si el yoni esta demasiado seco, humedezca el sucedaneo de lingam con un gel ginecologico de venta en farmacias pero jamás con una grasa. Con el cilindro insertado en la vagina es fácil sentir los músculos y concentrarse en ellos.
Evidentemente el ejercicio debe hacerse acostada de espaldas. Con el objeto colocado en la vagina, contraiga al máximo los dos esfínteres anales para apretar fuertemente el lingam. Mantenga esta contracción, que implicará cada vez más músculos de la región del ano y genital durante seis u ocho segundos, sin repirar y con los pulmones vacíos; luego reinspire y relaje esos músculos. Después de tres o cuatro respiraciones normales, haga otra vez mula bandha, reteniendo la respiración, pero esta vez con los pulmones llenos. El conjunto forma un ciclo que se repite a voluntad. Variante: inspire, luego haga mula bandha durante tres segundos, espire relajando los músculos durante tres segundos, reinspire, vuelva a hacer mula bandha durante tres segundos, y así sucesivamente.
La duración total es aproximadamente de tres minutos, salvo que se fatigue antes. Lo importante es la regularidad: una pequeña dosis cotidiana vale más que largas sesiones esporádicas. Pronto, con los músculos así fortalecidos, en ocasión de un contacto concreto podrá inaugurar su facultad nueva, haciendo, si así lo desea, que sea una sorpresa para su compañero.



miércoles, 13 de agosto de 2008

Cómo hacer el amor toda la noche y enloquecer a una mujer




"Todas las mujeres sueñan con un amante apasionado y atento con quien podrían compartir su placer durante horas... todos los hombres sueñan con satisfacer ese deseo...." Bárbara Keesling.
En éste fonolibro se detalla cómo convertirse en un hombre multiorgásmico, sin duda es una obra de arte que cambiará la vida de los que sigan sus sugerencias.

miércoles, 6 de agosto de 2008

El arte del masaje sensual





El masaje es uno de los elementos primordiales a la hora de establecer un contacto íntimo, en éste libro el Dr. Andrew Yorke nos guía por una senda de sinuosos elementos sensoriales. Leerlo deparará gratos e inolvidables momentos.

jueves, 24 de julio de 2008

Beso Blanco





Se conoce como Beso Blanco al beso francés que se da una pareja, luego de haber realizado una fellatio, en esta práctica lo usual es que la mujer (caso heterosexual) luego de haber recibido el semen en su boca, inmediatamente busque la boca de su compañero y le pase el semen a su boca mediante un apasionado beso francés, disfrutando de la experiencia hasta quedar diluido el semen entre las bocas. También pueden darse las variantes grupales. Es una práctica que puede perturbar a muchos hombres por algunas consideraciones culturales, pero es una experiencia más y recordemos que si hay consenso entre las parejas, todo es válido.

domingo, 13 de julio de 2008

Beso Negro





El beso negro es la práctica que consiste en estimular el ano con la lengua, se realiza de la siguiente manera: Luego de las medidas higiénicas respectivas, puede rodearse el ano suavemente con la yema de un dedo, haciendo caricias circulares lentamente, si la pareja lo permite se puede introducir una mínima parte del dedo, para luego comenzar a estimular el contorno del ano con la punta de la lengua, hasta llegar al ano en sí, se pasa la lengua lentamente hasta comenzar a serpentearla (se mueve la lengua como una serpiente), situación que creará una sensación elevada de placer en quien recibe el estímulo, debe acompañarse el serpenteo de la lengua de una aspiración de aire simultánea al movimiento de la lengua. Se introduce la lengua dentro del ano, de esta manera, la sensación de placer será extraordinariamente elevada, luego de constatar que la pareja, tenga orgasmos, se aplicará un sonoro beso en el esfínter del ano, cuestión que hará de la situación una experiencia sideral, puede ser un preparatorio para la penetración del pene en el ano.
Se recomienda que si no se conoce el estatus de ETS de la pareja, se utilice un condón para aplicar el beso negro.

miércoles, 25 de junio de 2008

Lluvia Dorada






Se trata de experimentar atracción por la orina o los procesos urinarios del compañero sexual de forma que causan placer y satisfacción sexual actos como, ser orinado por el compañero sexual, orinar sobre la pareja o beber los orines de ésta.

La mayoría de fuentes coinciden en que “es natural que al tratarse de un acto íntimo y privado, provoque cierta excitación observar cuando otro orina”, pero que esta afinidad se vuelve problemática cuando provoca una excitación sexual excluyente, es decir, cuando se convierte en la única manera de obtener un orgasmo. Lo mismo podría afirmarse de cualquier otra variante sexual, e incluso de las opciones más tradicionales: si el misionero es la única alternativa en la que encontramos placer sexual, es muy probable que algo no esté funcionando bien en nosotr@s.

Con la lluvia dorada ocurre algo muy similar a lo que puede encontrarse en exploraciones como el sexo anal, o el sadomasoquismo: más que la práctica en si misma, lo que resulta atractivo es el carácter de prohibido que ésta tiene, la sensación de rareza que produce, el sentimiento de atravesar el límite de lo correcto. Fíjense que no digo que esto ocurra (que la lluvia dorada, por ejemplo, sea un práctica “incorrecta”) sino que en nuestro imaginario se le ha asignado ese lugar, y resulta gratificante transgredirlo. Supongo que es ese placer que produce lo extraño, lo que lleva a much@s a afirmar que “lo hicimos por probar algo nuevo”, o “porque nos parecía muy raro y nos llamaba la atención intentarlo”.

Contrario a lo que podría pensarse inicialmente, la lluvia dorada es una exploración muy común entre las parejas estables, que han logrado alcanzar ciertos niveles de confianza. Por obvias -aunque lamentables- razones, no es algo que se comente a la ligera. Las más de las veces se trata de episodios aislados que les permiten decir “lo hice y me gustó, o no me gustó… pero lo hice”.

Incluso es posible extraer de tan variadas experiencias algunos consejos útiles: si se es quien recibe la orina cerrar los ojos resulta una buena idea; si vamos a ser los que orinamos a nuestr@ compañer@ es recomendable ingerir una buena cantidad de líquido que garantice fluído abundante y claro (éste es menos oloroso); y finalmente, una tina es el lugar ideal para hacerlo, por aquello de que los rastros pueden luego limpiarse con facilidad.


¿Has tenido experiencias sexuales en las que la orina haya tenido algún papel destacado?